dijous, 13 / novembre / 2008

Les fulles de tardor

La plaça de Cal Font d´Igualada, aquest matí


LES FULLES DE TARDOR
(Premi "Ateneu Igualadí de Poesia", 1987)

Les fulles de tardor formen una catifa,
a sota els xops sobergs i a sota les rouredes.
Gemeguen sota els peus i desprenen olors
d´intimitat suprema, d´acolliment i bes.

Les plego d´una en una. Són fulles trencadisses,
frèvoles, delicades, i a mi que en vull fer versos
amb tacte delicat, sovint se´m fan a miques.
I sento la recança de l´esforç malversat.

Sento encara tristesa per una amor que es perd,
pel miracle esguerrat, per la sentor perduda.
I arreplego més fulles, empès per una dèria,
temorós del fracàs, de la imminent desfeta.

Només en nits humides, a sota el clar de lluna,
enmig d´un ambient tebi, les fulles de tardor
saben amorosir-se i esdevenen flexibles.
Només en nits de lluna, les fulles puc trenar.

Una pau indicible m´envaeix tots els membres,
quan les fulles, tan fràgils, s´han deixat doblegar.
Sembla que el cor s´espongi i el cel tot s´assereni;
beatitud divina pel desig acomplert.

L´acte d´amor, suara, s´ha consumat i resta
el bell teixit de fulles amb la sentor fragant.
I guardo dins de casa, tot l´esperit benigne
de la tardor amorosa, dels dies reposats.

(Josep Ferrer i Bujons)


Un esclat de tardor a la plaça de Cal Font d´Igualada


4 comentaris:

Cesc ha dit...

vaig treballar uns anys amb en Josep. Encantadora persona!!
M'encanten les fulles de tardor. Jo m'estimo més un passeg pel passeig amb totes les fulles caigudes a terra abans que passi la màquina de recollir-les.

Salut!

Montse ha dit...

Uno de los mejores recuerdos que tengo de Igualada es la del Passeig Verdaguer cubierto de hojas, ¡es precioso!!!! Y me acuerdo de cuando éramos pequeños, con mis hermanos, que caminábamos por el Passeig arrastrando los pies para levantar las hojas, y nos parecía divertidísimo... :)))

Jordi Vivancos ha dit...

Es curioso (o no lo es en absoluto, ya me diréis) que los mejores recuerdos que guardamos suelan ser siempre aquellos pequeños momentos aparentemente insignificantes, pero que cada vez que los evocamos nos aceleran el pulso... No sé qué tendrá el Passeig Verdaguer, pero a mí de pequeño también me encantaba caminar por su alfombra de hojas secas y darles patadas (lo cual, dicho sea de paso, sacaba de quicio a mi madre) dejando un surco libre de hojas por donde había pasado. También es el Passeig Verdaguer donde iba a jugar cuando había nevado, y la silueta desnuda de los plátanos con las ramas cargadas de nieve me parecía manos gigantes a la expectativa de un despiste nuestro para echarnos la carga de nieve encima, como queriendo jugar con nosotros... ¡Cuántos recuerdos!

Por otro lado, el Passeig Verdaguer inevitablemente me trae mi abuelo a la cabeza; a él le encantaba, y lo recorría cada día con sus amigos. Pasaban horas enteras de charla sentados en uno de sus bancos. Me pregunto cuántas vidas habrán visto pasar esas manos gigantes...

Anònim ha dit...

Jaja, tienes razón, cuántos recuerdos! (el de las hojas + madre histérica lo compartimos...).

Y ya no tan pequeños, recuerdo cuando pusieron iluminación navideña en el Passeig, que no era más que unas ristras de bombillas blancas a cada lado de los árboles, lo recuerdas? Y el efecto era el de enmarcar los árboles como si hicieran un pasillo de hojas (en esa época me evocaba bosques élficos, jajaja, restos de un pasado friki, jiji).

Y también me trae a la cabeza recuerdos de mi abuela, ya que siempre salía a pasear por ahí y a sentarse en los bancos a ver la tarde y a encontrarse con sus amigas. Y como es tan recto y no hay nada en medio, ya de muy lejos la veía si estaba paseando con sus amigas y pensaba "mira, mi abuela".

Y a mi tío que murió, la última vez que lo vi fue en el Passeig Verdaguer un día de festa major; yo volvía a casa después de salir por la tarde en las atracciones de la Estació Vella y él salía de trabajar y se iba también para su casa...